27 02 2019
Pongamos que Venezuela sí sea una dictadura como dicen los voceros de
Trump. No neguemos la carestía ni el desabasto, pero tampoco neguemos
los aciertos que pueda tener el régimen de Maduro. No obviemos ni
olvidemos que la carestía y el desabasto, se han generado por el bloqueo
económico que en contra de ese país ha impuesto USA. No obviemos
tampoco que los aciertos han sido pese a dicho bloqueo.
Es un absurdo esperar que una nación aislada pueda garantizar el abastecimiento total de las necesidades básicas.
Es absurdo y es criminal sostener un bloqueo de esa naturaleza. Más aún lo es cuando quién impone el bloqueo y el hambre instiga grupos que clamen al viento 'dictadura!' y sea ese mismo que sostiene el bloqueo quien exija una sociedad igualitaria -o que al menos le ofrezca las mismas posibilidades de extracción y saqueo de recursos naturales no renovables- so pena de una incursión militar, exacerbando ánimos golpistas.
Sería por demás inocente olvidar que Venezuela cuenta con una de las mayores reservas probadas de petróleo. Sería iluso creer que la intención de USA en Venezuela no vaya a ser distinta de lo que sucedió en Afganistán, Irak, Libia, donde sus bombas democráticas llevaron más destrucción y hoy son países sumidos en mayor pobreza y guerras intestinas más profundas.
Porque sería por mucho ser muy cándido si se creyera que USA no está detrás de toda esta intentona golpista.
No nos llamemos a engaño: la democratización del continente es el pretexto, pero el trasfondo son los hidrocarburos y el expansionismo gringo.
No es una batalla que deba librar el pueblo, es una batalla que el imperio Yanquee quiere librar usando al pueblo venezolano contra el mismo pueblo venezolano.
Y para eso están dispuestos a emprender burdas campañas de desprestigio, usando los medios a su alcance, que son mayoría, por ello son capaces de enarbolar la libertad, la igualdad, la justicia.
Pero no hace falta sumar dos más dos para entender que lo que está en juego en Venezuela, en realidad, es la hegemonía de la Casa Blanca
Es un absurdo esperar que una nación aislada pueda garantizar el abastecimiento total de las necesidades básicas.
Es absurdo y es criminal sostener un bloqueo de esa naturaleza. Más aún lo es cuando quién impone el bloqueo y el hambre instiga grupos que clamen al viento 'dictadura!' y sea ese mismo que sostiene el bloqueo quien exija una sociedad igualitaria -o que al menos le ofrezca las mismas posibilidades de extracción y saqueo de recursos naturales no renovables- so pena de una incursión militar, exacerbando ánimos golpistas.
Sería por demás inocente olvidar que Venezuela cuenta con una de las mayores reservas probadas de petróleo. Sería iluso creer que la intención de USA en Venezuela no vaya a ser distinta de lo que sucedió en Afganistán, Irak, Libia, donde sus bombas democráticas llevaron más destrucción y hoy son países sumidos en mayor pobreza y guerras intestinas más profundas.
Porque sería por mucho ser muy cándido si se creyera que USA no está detrás de toda esta intentona golpista.
No nos llamemos a engaño: la democratización del continente es el pretexto, pero el trasfondo son los hidrocarburos y el expansionismo gringo.
No es una batalla que deba librar el pueblo, es una batalla que el imperio Yanquee quiere librar usando al pueblo venezolano contra el mismo pueblo venezolano.
Y para eso están dispuestos a emprender burdas campañas de desprestigio, usando los medios a su alcance, que son mayoría, por ello son capaces de enarbolar la libertad, la igualdad, la justicia.
Pero no hace falta sumar dos más dos para entender que lo que está en juego en Venezuela, en realidad, es la hegemonía de la Casa Blanca
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